El Mynisterio del Interior de Vivi Méndez

El Mynisterio del Interior, de Vivi Méndez, pertenece a la mitología individual: la tradición en la que la biografía es el material con el que se fabrican sus propias reglas, genealogías, instituciones y relatos, hasta constituir un sistema cerrado — un mundo que se sostiene solo y empieza a parecer verdadero.

Es una institución ficticia — un ministerio — que abre expedientes, registra, clasifica y archiva cinco identidades operativas a través de las cuales la artista distribuye su práctica entre la performance, el bordado, la pintura, la escultura, la poesía y el video. Ninguna de ellas opera como heterónimo en el sentido literario del término: no son voces que escriben, sino sujetos que una institución administra, cataloga y, en ciertos casos, hace actuar. Cada expediente conserva su propio régimen documental, su propio archivo, su propia relación — nunca resuelta del todo — entre el cuerpo y la autoría.

La elección del nombre es el eje de toda la obra. Hubo, en Chile, un período en que el Ministerio del Interior formó parte del aparato que hizo desaparecer personas, cuya búsqueda — más de mil casos sin resolver — continúa hasta hoy. El Mynisterio de Méndez retoma la forma de ese aparato, su lenguaje de expediente y sello, y la somete a una torsión precisa: donde aquel producía desaparición, este produce aparición.